Escritorxs del Conurbano: Hoy, Federico Girón

“Escribir, para mí, fue el intento de configurar y darle volumen a lo incomprensible y a la ausencia”, afirma Federico Girón, escritor de Ituzaingó que encontró en la literatura una pasión que lo acompaña desde la infancia.

La Ciudad charló con el autor de “Bodoque”, “Gota China y “35 mm (12 exposiciones)” acerca de sus primeros pasos en el universo literario y la importancia de amar lo que se hace.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cómo fue ese inicio de relación con el mundo de la escritura?

Comencé a escribir de chico, alrededor de los 10 años. Recuerdo que la lectura de Robinson Crusoe me apasionó de tal manera que deseé crear historias y aventuras como esas, y sin planear demasiado, jugando, empecé a escribir cuentos que dejaba inconclusos.

Luego, con 12 años, en el año 1986, lo que entiendo me empuja de modo irreversible hacia la literatura se da con la muerte de mi padre, una muerte inesperada, una desaparición física que dejó un vacío e incertidumbres que, entre otros intentos, pretendí mitigar abordando su biblioteca.

Mi viejo era muy lector y escribía poesía. En casa (mi madre, también, incansable lectora) había una biblioteca importante y supongo que, por instinto, lo busqué ahí, en sus poemas y en el acto de abrir sus libros, sobre todo esos con los que lo había visto en silencio, por la noche, abstraído en sus lecturas. Abrir “Viaje al fin de la noche” de Céline o “Rayuela” de Córtazar y encontrar su firma en la primera página y la fecha de compra en números romanos, con sus subrayados personales, explorar el “I-ching” y leer las líneas de un hexagrama que había anotado en el margen de una página, o encontrar “Franny and Zooey” de Salinger dedicado por uno de sus amigos como regalo de cumpleaños, era comenzar a decodificar muchísima información, era armar una historia y muchas otras para que emergiera la de mi viejo y la mía inconclusa.

Era leer con él, oír su voz, era tocar páginas por las que él había deslizado sus manos, encontrarme en el espacio en el que, por algún motivo, había dejado marcas indelebles que siempre quise creer eran para mí. No solo era el intento de vencer, o al menos silenciar el vacío, si no también uno más ambicioso: el de construir ese padre que habría sido de no haber muerto en el comienzo de mi adolescencia.

Siento que ese junio del 86 morimos los dos y, a pesar del dolor, de alguna manera renacimos; tal vez esto haya sido mi primer acercamiento a la labor creativa de escribir ficción: el intento de configurar y darle volumen a lo incomprensible y a la ausencia. Después, a mis 16 años, vino un taller literario que duró años con el querido escritor de Morón, Alberto Ramponelli, referente y profe de cantidad de escritores del conurbano, que, por supuesto, marcaron mi formación.

¿A quiénes consideras tus “referentes” en lo literario? ¿Cuáles son tus influencias?

Para resumir voy a nombrar a algunos escritores que se me vienen a la cabeza, que no sé si son influencia, pero sí que disfruté mucho en distintos momentos de mi vida y que por supuesto, cada tanto vuelvo a visitar: Julio Verne, Julio Córtazar, Kristof, Salinger, Paul Auster, Hemingway, Samanta Schweblin, Carver, Vonnegut, Saer, Steinbeck, Mc Cullers, Di Benedetto, y en fin…

De tu propio trabajo, ¿cuáles son tus escritos favoritos y por qué? ¿Cuál es tu último trabajo?

Bueno, qué difícil. Soy muy crítico de mis trabajos y no puedo evitar empezar a hacer correcciones si me topo con textos viejos, así que trato de no espiar lo antiguo para no perder tiempo. Para no huir de la pregunta voy a nombrar mis tres libros escritos y trabajados en los últimos seis años y que en plena pandemia, temerariamente publicó casi juntos Editorial Cienflores (editorial independiente del conurbano oeste) durante el pasado 2021: “Bodoque” (Novela), “Gota China” (Cuentos, mención especial de narrativa en el concurso nacional de cuento Adolfo Bioy Casares 2018, con Gabriela Cabezón Cámara, Pablo Ramos y Vicente Battista en el jurado) y “35 mm (12 exposiciones)” (Novela breve. Hay una linda nota en la web en el suplemento Radar de Pagina 12)

¿Qué consejo le darías a unx escritorx del conurbano que quiere comenzar a publicar sus escritos?


Otra difícil. No me siento capacitado para dar consejos. Creo que cada autor hace su camino, como puede, y la verdad es que no hay fórmulas ni métodos infalibles más que leer y escribir, después se trata de aprender a equivocarse con algo de estilo.

Lo único que se me ocurre mencionar es que no se apuren a publicar (yo me arrepiento de varias cosillas), y lo más importante, que lo que intenten lo hagan con pasión.

¿Cuáles son tus redes sociales? ¿Dónde se puede leer tu material?

En Facebook me encuentran con mi nombre y en Instagram soy @Bodoque1973. Algunos de mis libros se consiguen en librerías, contactando a la editorial o a mí. En la web tengo un blog que se llama “El bosqueoscuro del niño opa” en el que publico cada tanto algunos textos.

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